Mundial de Longboard WSL en Huanchaco: Dany y Surfiel Gil le hicieron frente a un mar embravecido

En la ciudad cuna del surf, los atletas argentinos lograron el 9no y 13ero lugar, compitiendo contra deportistas de altísimo nivel de distintos países


Por Agustín Mauad, de la Redacción de La Ola Madre

Luego de un intenso entrenamiento en las olas centroamericanas, los hermanos Gil arribaron a Huanchaco con los cañones apuntando al Mundial de Longboard. Diez días antes, ya estaban en la ciudad peruana aclimatándose y concentrando de cara a la competencia internacional, con un mar en perfectas condiciones.

Para muchos, Huanchaco es la cuna del surf, siendo los caballitos de totora (embarcaciones que datan de mil a tres mil años AC, construidas con tallos y hojas de totora) las primeras tablas: “Los Mochica”, comunidad aborigen del lugar, volvían jineteando las olas luego de cada jornada de pesca. Actualmente, además del turismo, sigue teniendo la esencia de un pueblo costero y pescador: a primeras horas de la mañana y cuando el sol comienza a esconderse en el Pacífico, los pescadores salen al mar con sus caballitos de totora en búsqueda de la pesca del día. En este histórico balneario de Trujillo es donde se dio origen al famoso ceviche.

Luego de cada sesión, Dany y Surfiel Gil, junto a Flor Vuoto, (novia de Surfiel y camarógrafa del viaje) aprovechaban para comer pescado fresco en todas sus variedades: “Lo hacíamos de muchas maneras, pero lo mejor fue el Bonito a la parrilla”, explicó el mayor de los hermanos.

Los marplatenses se hospedaron en unas casas alquiladas por los dueños de “My Friend, Hostel & Restaurant”. En Perú, el costo de vida es más accesible que en los países caribeños y que en Argentina mismo: “Hacíamos las compras en el mercado, donde van los locales y están los mejores precios. Encontrás de todo, mucha variedad frutas, verduras y pescado”, añadió.

También, disfrutaron de las cálidas noches hanchaqueñas: “En varias ocasiones, salimos a comer afuera, mi plato preferido es el picante de mariscos, luego de una entrada de ceviche o papa a la huancaína. También es económico, podes comer entre 6 y 10 soles, alrededor de 3 dólares”, contó Dany.

En su estadía en Huanchaco, se reencontraron con viejos amigos de anteriores viajes y conocieron gente nueva. Los SurfTrips no solo te permiten mejorar tu nivel en distintas condiciones de olas, también aprendés de otras culturas y generás nuevas amistades.

Estuvieron compartiendo largas charlas con Carlos, dueño del hospedaje, y con Randal encargado del My Friend SurfShop y de la Escuelita. Disfrutaron de sesiones con locales como el Chino Huarote de la panadería, el famoso longboarder Piccolo Clemente (le ubicó el tablón a Dany), Richard Navarrete, organizador del Mundial, (le pidió a Dany que sea el conductor de la presentación del Mundial),  y “El Moia” Marshal, entre otros.

El equipo nacional tuvo una excelente recepción de la comitiva peruana: Tamil Martino, Juan José “El Gordo” Corso y Carolina Tum, son alguno de ellos; y también entablaron una buena conexión con los uruguayos Nacho Pignataro, Julián Schweizer, joven promesa de 19 años,  y el padre de este último.

Huanchaco Repalsa Longboard Pro – WSL

Unos días antes de que se dispute el título sudamericano de la WSL, las olas de Huanchaco estuvieron encendidas. Sin embargo, el día anterior, el Pacífico se pasó de vueltas.  Llegó la fecha y el mar se acomodó un poco, estaba más accesible pero seguía con mucha correntada.

Con un océano embravecido, los atletas necesitaron demostrar una buena preparación física para soportar la fuerza de las olas de 6-8 pies entrando sin parar durante los días de competencia. Desde Mar del Plata, su padre, el viejo Lobo, armó un altar en Kikiwai Surf Club para transmitirles todo el apoyo a sus hijos. En la primera serie, tanto Dany como Surfiel lograron pasar a la siguiente ronda.

En la segunda serie, los hermanos participaron del mismo heat junto a dos potencias brasileras: el bicampeón mundial Phil Rajzman y Wenderson Biludo. A pesar de darlo todo, no lograron superarlos.

“En las dos baterías me faltó encontrar una ola más larga, que me permita realizar maniobras más clásicas y poder pegar hang ten. En la segunda,  además de no conseguir las olas esperadas, me puntuaron muy bajo”, analizó Dany. Asimismo, el mar no les permitió tener una buena batería a los brasileros, por eso los argentinos se lamentaron: “No era imposible”.

El favorito siempre fue el local y multicampeón Piccolo Clemente, casi imbatible en esta competencia, pero quedó afuera sorpresivamente en la misma instancia que los hermanos Gil.

El día de la final, con un mar que seguía pasado, el brasilero Phil Razjman logró imponer su trayectoria y se ubicó en lo más alto del podio. El segundo lugar fue para el joven uruguayo Julián Schweizer, una revelación del torneo que se metió en el top 32.

En la categoría damas, la brasilera Atalanta Batista logró coronarse con la de oro; el mérito es doble debido a que fue castigada por la fiereza del Pacífico: la ganadora partió dos veces el tablón y, en un momento de tensión, quedó atrapada entre los inmensos espumones, perdiendo el longboard y casi ahogándose.

¿La anécdota del campeonato? Cuando los hermanos Gil estaban compitiendo en el heat de Phil Razjman, no entendían como el brasilero salía del agua y al instante estaba otra vez en juego. Luego vieron su estrategia: cuando corría una ola o la correntada lo sacaba del pico, había que hacer más 400 metros corriendo por la playa y volver a entrar: “Durante el primer día de la competencia, el campeón hizo ese recorrido en bicicleta, en las instancias decisivas del Torneo lo hizo en mototaxi”.

Luego del evento de la WSL, en la que Surfiel quedó 9no y Dany 13ero, participaron de la cerremonia de premiación y de la fiesta de cierre con todos los competidores, llevando bien en alto la bandera Argentina.

Chicama, la máquina de olas

Al día siguiente, con la herida abierta de la competencia internacional, en la que tuvieron una buena performance pero pretendían estar más arriba aun, los longboarders argentinos levantaron cabeza y partieron hacia Chicama, donde quiebra la izquierda más larga del mundo.

“Lo encontramos con el swell apenas bajando, pero aun había buenas olas. Ahí corrí con el longboard CheBoards 9’6’’ que es una bomba, una combinación perfecta con la ola de Chicama, bien clásico”, detalló Dany, y agregó: “De las 5 veces que fui a Chicama, fue en la que más me divertí”.

El viaje no terminó: de allí, los hermanos siguieron en la búsqueda y partieron hacia el norte: hoy se encuentran en Lobitos, rodeados de desierto y mar azul, esperando la crecida.



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