Pepe Céspedes: “El que abandona no tiene premio”

Dos momentos claves de su vida. El finde largo de noviembre participó del SurfTrip LOM a Monte Pasubio, Quequén.


Enero del 2004

Caí acostado boca arriba, mirando el cielo azul. Un colchón de nubes me sostenía. El tiempo se detuvo mientras veía a la gente correr de un lado a otro.

El colectivo de la Línea 307 nunca frenó y me aplastó contra el camión de la basura. El colchón eran las bolsas de mugre. Quedé desparramado adentro del buche.

Soy Pepe Cespedes, trabajador municipal de Ensenada. Recolector. Un pibe de Barrio. Peronista, Bostero y del Camba.

A los 22 años la vida me daba tremendo cachetazo. Sufrí la amputación de mis dos piernas. Estuve dos meses internado. Los primeros años fueron difíciles. Muy difíciles. La maldita droga me encontró frágil, me atrapó. Pero en mi familia encontré la salida. Mi vieja, mis dos hijos y mi señora me ayudaron a salir. Sumado al deporte que fue central para encontrar el escape.

También, a los 22 años la vida me daba una segunda oportunidad. Esa fue mi motivación. Muchos otros no tuvieron esa segunda oportunidad. No podía desperdiciarla. Por eso me levanté y le hice frente. Tuve dos hijos más. Entrené duro en cada deporte que encaré.

El que abandona no tiene premio. Esto recién empieza…

Noviembre del 2019

Caí acostado boca arriba, mirando el cielo azul. Un colchón de nubes me sostenía. El tiempo se detuvo mientras veía a la gente correr de un lado a otro.

Remé con todas mis fuerzas para no perder esa ola. Cuando sentí que ya estaba arriba, me levanté sobre mi tabla. La surfié desde el pico hasta la orilla. Me deje caer. La espuma que había dejado la ola era mi colchón. Quedé desparramado en la arena.

Soy Pepe Cespedes, trabajador municipal de Ensenada. Recolector. Un pibe de Barrio. Peronista, Bostero y del Camba. Y Surfista.

A los 38 años la vida me daba una caricia. Me reunió con gente que me hizo ver las cosas de otra manera, dándome fortaleza. Y el Surf fue la verdadera droga: una vez que entré, no pude salir.

También, a los 38 años de vida encontré una gran motivación. Una nueva razón para levantarme y hacerle frente a lo que venga. Junto a mi familia y amigos, junto a las tablas, La Ola Madre y SUP Adaptado.

El que abandona no tiene premio. Esto recién empieza…



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