Surf en Islas Malvinas y un encuentro con los verdaderos locales


Después de 36 años, Miguel Piaggio decidió regresar a las Islas Malvinas. Esta vez, en su viaje al archipiélago, fue acompañado por su familia: María Eugenia (esposa), Fermín (hijo), Valentina (hija) y Don Miguel (padre). Luego de estar tres días demorados en Río Gallegos por cuestiones climáticas, llegaron a Puerto Argentino. Allí alquilaron una camioneta y recorrieron distintos rincones malvineros, inclusive Monte Harriet, donde combatió Miguel. En sus 5 días de estadía, tuvieron distinta recepción de los isleños: algunos agradables, otros totalmente antipáticos.

Fermín, amigo de la casa, es de San Clemente (Pdo. de la Costa) y estudia el profesorado de Educación Física en La Plata. Como haría cualquier surfista de alma, entre el equipaje, decidió embalar su tabla. Previamente, analizó el lugar y buscó donde podría llegar a entrar algún pico; durante una mateada en “La Ola Madre”, estuvimos chequeando algunas imágenes de la costa.

Y una tarde llegó el momento. Fue en Playa Bertha. El mar estaba calmo, cada tanto entraba una serie de pequeñas olas. De todos modos, no se iba a perder la oportunidad de surfear en Malvinas. A pesar del radiante sol, las temperaturas eran muy bajas: se puso su 4.3mm, las botas, los guantes, la capucha y al agua. Pudo correr algunas olas pero lo mejor de la sesión fue el encuentro con los verdaderos locales, que no son los “kelpers”. Desde la orilla, sus familiares agitaban las manos desesperadamente, avisándole que estaba siendo rodeado por orcas. Él jamás advirtió las señas. Estaba inmerso en su juego, compartiendo el pico con un grupo de toninas argentinas que lo recibieron como si fuesen su familia.



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