Surfistas de agua dulce: durante el verano, también surfeamos en la ciudad

El Río de la Plata siempre bombea. La búsqueda nunca cesa...


Mientras los amigos suben fotos de sus vacaciones en distintos picos del país y del mundo, algunos nos quedamos bancando la toma en la ciudad.

Durante enero y febrero, las diagonales de La Plata lucen desiertas: como sucede todos los veranos, muchas familias platenses vacacionan en la costa, se produce el receso de la mayor parte de los empleados de la administración pública y los estudiantes universitarios regresan a sus tierras natales durante el descanso facultativo.

Con una ciudad tranquila y calurosa, donde no se escuchan bocinazos sino el canto de la chicharra, no nos quedamos de brazos cruzados: cuando el río crece y el viento se pone del sudeste, vamos en búsqueda de esa ola de agua dulce.

A pesar que la época de mejores condiciones es durante las tormentas de primavera, en verano es común que salgan olitas tabloneras. Y más de lo habitual. Con momentos de sol y otros de lluvia, recorremos nuestra costa ribereña en búsqueda del lugar ideal.

A veces en zona de playa, otras en La Parecita de Punta Lara o entre los sauces de La Bagliardi, salen sesiones de surfing en cuero o en lycra, como más nos gusta. Inclusive, pudimos surfear en jornadas organizadas con anticipación, sin chequear el pronóstico como en el Club Gasav y el anteúltimo encuentro solidario de tablas en Punta Lara para los chicos del barrio, donde soplaron otros vientos pero entraron onditas divertidas.



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