SurfTrip Monte Pasubio: un tornado de olas

Tres días de sol, mar glass y buenas olas para coronar otro viaje de La Ola Madre. Se sopló para despedirnos, minutos antes de la foto grupal.


Una vez más, nos encontramos en 119 ubicando las tablas para que viajen cómodas en el micro. Terminó la jornada laboral del jueves y la galera ya palpita una nuevo SurfTrip de La Ola Madre.

Cuando el sol empezó a asomar, ya estamos por los silos cerealeros de Quequén, entrando a un pueblo donde se respira surf. Acomodamos los bolsos en las habitaciones de Monte Pasubio SurfCamp, cargamos el termo con agua caliente y fuimos a la playa, a escasos pasos de nuestro hospedaje (ni siquiera hay que  cruzar la calle).

Fuimos recibidos de la mejor manera: sol, viento suave de tierra, mar glass y una ola constante y con buen recorrido. Hicimos la primera metida bien tempranera y a las 8:30 horas encaramos las clases. Los alumnos, preparados con sus trajes y la barra llena de energía, empezaron el curso de 5 clases con los instructores locales, sumado a las metidas de freesurf.

Una explicación teórica en la arena, la importante entrada en calor y al agua. Algunos con sus tablas, otros con las de LOM o las de Chickens, en su mayoría funboards, aunque también huevitos y longboards. Muchos sorprendieron y en las primeras olas ya lograron pararse.

Al mediodía, regresamos al Hostel para comer y descansar. De un momento a otro, se desató una fuerte tormenta de verano, pasajera. Cuando el cielo se abrió, volvimos por la segunda clase del día. Al fin de tarde, el mar volvió a acomodarse y tuvimos una excelente sesión.

A la noche, mientras las pizzas caseras se horneaban, llegaron varios mensajitos de La Plata: la familia y los amigos, preocupados, preguntaban si estábamos bien tras el tornado que azotó a la región.   Nunca nos enteramos, pero si le contamos que tuvimos un excelente día de surfing. Unos tragos, guitarreada y el cansancio hizo que todos vayan al sobre temprano

A la mañana siguiente, las condiciones fueron similares y se pudo disfrutar otro gran día de surf, con olas para aquellos que tienen un nivel medio y avanzado, como también para los alumnos que están dando sus primeros pasos en el deporte.

Durante el proceso del curso, los alumnos se enfrentaron a distintas condiciones de olas y en las diferentes clases fueron cambiando de tabla y de instructor, para poder vivenciar los distintos modelos de surfboards y para recibir tips desde otros puntos de vista.

Muchos pudieron ir largándose de a poco, acompañados de los instructores pero sin la intervención de los mismos, lograron entrar al pico en sitios donde no había surfistas (lugares indicados para Escuela) y lograron empezar a leer el mar, escoger la ola indicada y surfar solos.

A la noche, nos reunimos en el quincho para comer los históricos sánguches de carne al disco de nuestro brother y cheff, Lucio Petoruti. Con la panza llena y los brazos cansados de tanto remar olas,  fuimos al médano para despedir el día con un fogón playero: una vez más, la guitarra de Joaquín Arguelles, acompañada por la percusión de los cajones peruanos y el coro de la rompiente, musicalizaron la velada. Rock, reggae, clásicos y cumbia, para todos los gustos.

Llegó el domingo y le pusimos el broche al SurfTrip con otra gran sesión: mar flat, una ola gorda pero con buen recorrido para distender y danzar con los tablones. En las clases, los alumnos volcaron todo los aprendizajes del curso, corriendo olitas armadas, encarando la pared de costado y disfrutando al máximo cada segundo. Como siempre, desde la playa, nuestros fotógrafos, amigos y surfista Ale Tanevitch y Nico Mortarini retrataron cada instante (la galería de imágenes la compartimos mediante un Drive en el grupo de Facebook “La Ola Madre – Surf”.

Alistados para volver, nos despedimos de Quequén con otro Trip lleno de magia, bien amiguero y familiar. Minutos antes de sacar la foto grupal, el día se sopló, saludando con un “hasta pronto” a la banda de La Ola Madre.



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